domingo, 19 de mayo de 2013

Don Francisco de Quevedo



Os dejo una selección de poemas de Quevedo de obligada lectura, saludos.

Poemas metafísicos

«¡Ah de la vida!»0... ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños1 que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.2

¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,3
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.4

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto. 5


Notas:
0. Antiguamente, al entrar en una casa se decía esta expresión, que significaba ¿hay alguien en casa?.
1.
 antaños: antiguos, tiempo pasado.
2. El destino ha consumido su vida y la insensatez le ha hecho perder el tiempo.
 Se refiere a los avatares de la fortuna que, a veces, es favorable y otras no, tanto subes como bajas.
3. El desgaste físico causado por el paso del tiempo está presente.
4. Usa tres formas verbales en forma de sustantivos para dar a entender que los hombres estamos hechos de tiempo.
5. En la actualidad, el futuro y el pasado, une el nacimiento con la muerte y se convierte en una serie de difuntos. Quevedo piensa que todo hombre vivo es la suma de los hombres, ya muertos. La idea reaparece en otros escritos de este mismo poeta.




Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo y menos fuerte;

Vencida de la edad sentí mi espada.
Y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.


Epístola satírica y censoria contra las costumbres presentes de los castellanos (Fragmento)

No he de callar, por más que con el dedo,
ya tocando la boca, o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy sin miedo que libre escandalice
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice...

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

Pues sepa quien lo niega y quien lo duda
que es la lengua la verdad de Dios severo
y la lengua de Dios nunca fue muda.


El reloj de arena

¿Qué tienes que contar, reloj molesto,
en un soplo de vida desdichada
que se pasa tan presto?
¿En un camino que es una jornada
breve y estrecha de este al otro polo, 5
siendo jornada que es un paso solo?
Que si son mis trabajos y mis penas,
no alcanzaras allá, si capaz vaso
fueses de las arenas,
en donde el alto mar detiene el paso. 10
Deja pasar las horas sin sentirlas,
que no quiero medirlas,
ni que me notifiques de esa suerte
los términos forzosos de la muerte.
No me hagas más guerra, 15
déjame y nombre de piadosa cobra,
que harto tiempo me sobra
para dormir debajo de la tierra.
Pero si acaso por oficio tienes
el contarme la vida, 20
presto descansarás, que los cuidados
mal acondicionados
que alimenta lloroso
el corazón cuitado y lastimoso,
y la llama atrevida 25
que amor, ¡triste de mí!, arde en mis venas
(menos de sangre que de fuego llenas),
no sólo me apresura
la muerte pero abréviame el camino:
pues con pie doloroso, 30
mísero peregrino,
doy cercos a la negra sepultura.
Bien sé que soy aliento fugitivo;
ya sé, ya temo, ya también espero
que he de ser polvo, como tú, si muero; 35
y que soy vidrio, como tú, si vivo.


Poemas amorosos

A fugitivas sombras doy abrazos; 
en los sueños se cansa el alma mía; 
paso luchando a solas noche y día 
con un trasgo que traigo entre mis brazos. 

Cuando le quiero más ceñir con lazos, 
y viendo mi sudor, se me desvía, 
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía, 
y temas con amor me hacen pedazos. 

Voyme a vengar en una imagen vana 
que no se aparta de los ojos míos; 
búrlame, y de burlarme corre ufana. 

Empiézola a seguir, fáltanme bríos; 
y como de alcanzarla tengo gana, 
hago correr tras ella el llanto en ríos


Comunicación de amor invisible por los ojos

Si mis párpados, Lisi, labios fueran,
besos fueran los rayos visüales
de mis ojos, que al sol miran caudales
águilas, y besaran más que vieran.

Tus bellezas, hidrópicos, bebieran,
y cristales, sedientos de cristales;
de luces y de incendios celestiales,
alimentando su morir, vivieran.

De invisible comercio mantenidos,
y desnudos de cuerpo, los favores,
gozaran mis potencias y sentidos;

mudos se requebraran los ardores;
pudieran, apartados, verse unidos,
y en público, secretos, los amores.



Contraposiciones y tormentos de su amor

Osar, temer, amar y aborrecerse,
alegre con la gloria, atormentarse;
de olvidar los trabajos olvidarse,
entre llamas arder sin encenderse;


con soledad entre las gentes verse
y de la soledad acompañarse;
morir continuamente, no acabarse,
perderse por hallar con qué perderse;


ser Fúcar de esperanzas sin ventura,
gastar todo el caudal en sufrimiento,
con cera conquistar la piedra dura,


son efectos de amor en mis tormentos;
nadie le llame dios, que es gran locura,
que más son de verdugo sus tormentos.



Fluctuando en los cabellos de Lisi

En crespa tempestad del oro undoso
nada golfos de luz ardiente y pura
mi corazón, sediento de hermosura,
si el cabello deslazas generoso.

Leandro en mar de fuego proceloso,
su amor ostenta, su vivir apura;
Ícaro en senda de oro mal segura
arde sus alas por morir glorioso.


Con pretensión de fénix, encendidas
sus esperanzas, que difuntas lloro,
intenta que su muerte engendre vidas.


Avaro y rico, y pobre en el tesoro,
el castigo y la hambre imita a Midas,
Tántalo en fugitiva fuente de oro.



Amor constante más allá de la muerte



Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día, 1
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;2

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía: 3
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa. 4

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido 5

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado. 6

Notas:
1. postrera: última. El poeta prevé el momento en que la sombra última de la muerte le cerrará los ojos y le arrebatará la luz de este mundo (blanco día).
2. y la hora agradable (lisonjera)de la muerte podrá soltar su alma que está ansiosa por liberarse de la cárcel del cuerpo para así acceder a la vida eterna.
3. La muerte está representada al modo de los antiguos griegos y romanos, quienes creían que el alma del difunto cruzaba un río llamado Leteo antes de alcanzar el reino de los muertos. Al pasar el Leteo, el alma se olvidaba de todo lo que había vivido en el mundo terrenal, pero Quevedo dice que él, cuando se encuentre en el más allá (de esotra parte) conservará el recuerdo (memoria) del amor en lugar de dejarlo en la orilla (ribera) del río del olvido.
4. Se refiere a la severa ley de la muerte, que dicta que el alma del hombre muerto no puede recordar nada de lo que vivió en el mundo terrenal.
5. Quevedo alude a su propio cuerpo mencionando tres de sus partes: el alma, las venas y las médulas o medulas, que son los huesos. De su alma dice que ha vivido encarcelada por culpa de un dios (Cupido); de sus venas, que el líquido (humor) que las recorría, es decir, la sangre, ha dado alimento al fuego de la pasión; de sus huesos, que han ardido gloriosamente en el fuego de la pasión.
6. Los tres predicados se corresponden con los tres sujetos citados en el primer terceto. Quevedo nos dice que, una vez en el más allá, su alma dejará el cuerpo pero no se desprenderá de su ansiedad amorosa (no su cuidado); las venas serán ceniza, pero ceniza con capacidad de sentir; y los huesos se convertirán en polvo, pero en polvo enamorado. En definitiva, expresa la convicción de que el amor, cuando es intenso, puede sobrevivir a la muerte.



Poemas satíricos y burlescos.

Las dos versiones de este famoso poema:


Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase 
el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.


Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva ,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba ,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase 
el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,frisón archinariz, caratulera 
sabañón garrafal, morado y frito.

Sayón: falda grande que cae acampanadamente hacia el suelo.
Escriba: alusión al mundo judaico. Los escribas eran los intérpretes de la ley de Dios en el judaísmo. La nariz era ancha como el sayán y grande e inclinada como la espalda de alguien que está escribiendo.

Peje: Pez. La nariz era larga como un pez espada, pero con muy grandes aletas (barbas=pelos) en la punta. A su vez, la palabra pejeestá tomada también en este otro sentido: peje=mal sujeto. El verso indica que era una nariz enorme de la que asomaban pelos; pero también era la nariz de una mala persona.
Un reloj de sol porque de su cara salía la nariz como una barra larga (o gnomon) del reloj de sol; pero era un reloj de sol está mal encarado si no le da el sol: el rostro del narigón era, pues, sombrío. Mal encaradosignifica también que tiene mala cara.

Alquitara: alambique. Utensilio con un gran tubo por el que fluye el líquido destilado. Pensativa incide en la imagen del objeto encorvado hacia el suelo.
Un elefante boca arriba. Este verso tiene también dos sentidos. Se trata de una nariz monstruosamente grande como un elefante con las patas arriba; pero simultáneamente, el narigudo era como una elefante por encima de la boca.
Ovidio Nasón era un famoso poeta latino de la familia de los Nasones.Naso en latín significa "nariz".
Espolón es la punta en que remata la proa de una nave.
Las doce Tribus. Extraordinaria hipérbole, pues da a entender que la nariz equivalía a la suma de las narices de los miembros de las doce tribus de Israel. Popularmente, se atribuye a los judíos la peculiaridad de tener la nariz grande.
En la cara de Anás. Tan grande era la nariz que resultaría ofensiva aun si se pusiera en el rostro de un judío chato. Quevedo juega con la falsa etimología de "A-nas", "sin nariz". A propósito de este dato, hay que recordar que el poeta fue declarado antisemita.
Frisón es, según la RAE, algo "que es grande y corpulento dentro de su género".
Sabañón es una hinchazón o ulceración de la piel. La metáfora sugiere que la nariz está hinchada y roja (morado y frito).
   



A UNA DAMA BIZCA Y HERMOSA

Si a una parte miraran solamente
vuestros ojos, ¿cuál parte no abrasaran?
Y si a diversas partes no miraran,
se helaran el ocaso o el Oriente.

El mirar zambo y zurdo es delincuente;
vuestras luces izquierdas lo declaran,
pues con mira engañosa nos disparan
facinorosa luz, dulce y ardiente.

Lo que no miran ven, y son despojos
suyos cuantos los ven, y su conquista
da a l'alma tantos premios como enojos.

¿Qué ley, pues, mover pudo al mal jurista
a que, siendo monarcas los dos ojos,
los llamase vizcondes de la vista?

Varios linajes de calvas

"Madres, las que tenéis hijas,
así Dios os dé ventura,
que no se las deis a calvos,
sino a gente de pelusa.
Escarmentad en mí todas,
que me casaron a zurdas
con un capón de cabeza,
derbarbado hasta la nuca.

Antes que calvi-casadas
es mejor verlas difuntas,
que un lampiño de mollera
es una vejiga lucia1.

Pues ¿qué si cincha la calva
con las melenas que anuda?
Descubrirá con el viento
de trecho a treño pechugas.

Hay calvos sacerdotales,
y de estas calvas hay muchas,
que en figura de coronas
vuelven los maridos curas.

Calvas gerónimas hay,
como las sillas de rúa;
cerco delgado y redondo;
lo demás, plaza y tonsura.

Hay calvas asentaderas,
y habían los que las usan
de traerlas con gregüescos,
por tapar cosa tan sucia.

Calvillas hay vergonzantes
como descalabraduras;
pero yo llamo calvarios
a las montosas y agudas.

Hay calva-truenos también,
donde está la baraúnda
de nudos y lazadas,
de trenzas y de cosuras.

Hay calvas de mapamundi,
que con mil líneas se cruzan,
con zonas y paralelos
de carreteras que las surcan.

Hay aprendices de calvos,
que el cabello se rebujan,
y por tapar el melón,
representan una furia.

Yo he visto una calva rasa,
que dándola el sol relumbra,
calavera de espejuelo,
vidriado de las tumbas.

Marido de pie de cruz,
con una muchacha rubia,
¿qué engendrará si se casa,
sino un racimo de Judas?"

En esto, huyendo de un calvo,
entró una moza de Asturias,
de las que dicen que olvidan
los cogotes en la cuna;
y a voces desesperadas,
maldiciendo su ventura,
dijo de aquesta manera,
cariharta y cejijunta.

"Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

Cabéllense enhorabuena,
pues como del brazo ha sido
siempre la manga el vestido,
hoy del casco, aunque sea ajena,
es bien lo sea la melena,
y que ande también galán.

Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

¿Quién hay que pueda creello,
que hay por naturaleza
heréticos de cabeza,
calvinistas de cabello?
Los que se atreven a sello,
¿a qué no se atreverán?

Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

Cuando hubo españoles finos,
menos dulcen y más crudos,
eran los hombres lanudos,
ya son como perros chinos,
Zamarro fue Montesinos,
El Cid, Bernardo y Roldán.

Calvos van los hombres, madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán.

Si a los hombres los queremos,
para pelarlos acá,
y pelados vienen ya,
si no hay que pelar, ¿qué haremos?
antes morir que encalvemos;
alerta, hijas de Adan.

Calvos van los hombres , madre,
calvos van;
mas ellos cabellarán."


1. m. Cada uno de los lagunajos que quedan en las marismas al retirarse las aguas.


Hastío de un casado al tercer día.


Anteayer nos casamos; hoy querría,
doña Pérez, saber ciertas verdades:
decidme, ¿cuánto número de edades
enfunda el matrimonio en sólo un día?

Un anteayer, soltero ser solía,
y hoy, casado, un sin fin de Navidades
han puesto dos marchitas voluntades
y más de mil antaños en la mía.

Esto de ser marido un año arreo,
aun a los azacanes empalaga:
todo lo cotidiano es mucho y feo.

Mujer que dura un mes, se vuelve plaga;
aun con los diablos fue dichoso Orfeo,
pues perdió la mujer que tuvo en paga.


«Vieja vuelta a la edad de las niñas»:

¿Para qué nos persuades eres niña?
¿Importa que te mueras de viruelas?
Pues la falta de dientes y de muelas
boca de taita en la vejez te aliña.

Tú te cierras de edad y de campiña,
y a que están por nacer, chicota, apelas;
gorgeas con quijadas bisagüelas
y llamas metedor a la basquiña.

La boca, que fue chirlo, agora embudo,
disimula lo rancio en los antaños,
y nos vende por barbas el engrudo.

Grandilla (porque logres tus engaños),
que tienes pocos años no lo dudo,
si son los por vivir los pocos años.





jueves, 9 de mayo de 2013

-Jorge Luis Borges



Os dejo esta genial obra de Jorge Luis Borges para que la disfrutéis,saludos queridos alumnos.


Tlön, Uqbar, Orbis Tertius

Jorge Luis Borges



I
Debo a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar. El espejo inquietaba el fondo de un corredor en una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía; la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedía (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannicade 1902. El hecho se produjo hará unos cinco años. Bioy Casares había cenado conmigo esa noche y nos demoró una vasta polémica sobre la ejecución de una novela en primera persona, cuyo narrador omitiera o desfigurara los hechos e incurriera en diversas contradicciones, que permitieran a unos pocos lectores -a muy pocos lectores- la adivinación de una realidad atroz o banal. Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres. Le pregunté el origen de esa memorable sentencia y me contestó que The Anglo-American Cyclopaedia la registraba, en su artículo sobre Uqbar. La quinta (que habíamos alquilado amueblada) poseía un ejemplar de esa obra. En las últimas páginas del volumen XLVI dimos con un artículo sobre Upsala; en las primeras del XLVII, con uno sobre Ural-Altaic Languages, pero ni una palabra sobre Uqbar. Bioy, un poco azorado, interrogó los tomos del índice. Agotó en vano todas las lecciones imaginables: Ukbar, Ucbar, Ookbar, Oukbahr... Antes de irse, me dijo que era una región del Irak o del Asia Menor. Confieso que asentí con alguna incomodidad. Conjeturé que ese país indocumentado y ese heresiarca anónimo eran una ficción improvisada por la modestia de Bioy para justificar una frase. El examen estéril de uno de los atlas de Justus Perthes fortaleció mi duda.
Al día siguiente, Bioy me llamó desde Buenos Aires. Me dijo que tenía a la vista el artículo sobre Uqbar, en el volumen XXVI de la Enciclopedia. No constaba el nombre del heresiarca, pero sí la noticia de su doctrina, formulada en palabras casi idénticas a las repetidas por él, aunque -tal vez- literariamente inferiores. Él había recordado: Copulation and mirrors are abominable. El texto de la Enciclopedia decía: Para uno de esos gnósticos, el visible universo era una ilusión o (más precisamente) un sofisma. Los espejos y la paternidad son abominables (mirrors and fatherhood are hateful) porque lo multiplican y lo divulgan. Le dije, sin faltar a la verdad, que me gustaría ver ese artículo. A los pocos días lo trajo. Lo cual me sorprendió, porque los escrupulosas índices cartográficos de la Erdkunde de Ritter ignoraban con plenitud el nombre de Uqbar.
El volumen que trajo Bioy era efectivamente el XXVI de la Anglo-American Cyclopaedia. En la falsa carátula y en el lomo, la indicación alfabética (Tor-Ups) era la de nuestro ejemplar, pero en vez de 917 páginas constaba de 921. Esas cuatro páginas adicionales comprendían al artículo sobre Uqbar; no previsto (como habrá advertido el lector) por la indicación alfabética. Comprobamos después que no hay otra diferencia entre los volúmenes. Los dos (según creo haber indicado) son reimpresiones de la décimaEncyclopaedia Britannica. Bioy había adquirido su ejemplar en uno de tantos remates.
Leímos con algún cuidado el artículo. El pasaje recordado por Bioy era tal vez el único sorprendente. El resto parecía muy verosímil, muy ajustado al tono general de la obra y (como es natural) un poco aburrido. Releyéndolo, descubrimos bajo su rigurosa escritura una fundamental vaguedad. De los catorce nombres que figuraban en la parte geográfica, sólo reconocimos tres -Jorasán, Armenia, Erzerum-, interpolados en el texto de un modo ambiguo. De los nombres históricos, uno solo: el impostor Esmerdis el mago, invocado más bien como una metáfora. La nota parecía precisar las fronteras de Uqbar, pero sus nebulosos puntos de referencias eran ríos y cráteres y cadenas de esa misma región. Leímos, verbigracia, que las tierras bajas de Tsai Jaldún y el delta del Axa definen la frontera del sur y que en las islas de ese delta procrean los caballos salvajes. Eso, al principio de la página 918. En la sección histórica (página 920) supimos que a raíz de las persecuciones religiosas del siglo trece, los ortodoxos buscaron amparo en las islas, donde perduran todavía sus obeliscos y donde no es raro exhumar sus espejos de piedra. La sección idioma y literatura era breve. Un solo rasgo memorable: anotaba que la literatura de Uqbar era de carácter fantástico y que sus epopeyas y sus leyendas no se referían jamás a la realidad, sino a las dos regiones imaginarias de Mlejnas y de Tlön... La bibliografía enumeraba cuatro volúmenes que no hemos encontrado hasta ahora, aunque el tercero -Silas Haslam: History of the Land Called Uqbar, 1874-figura en los catálogos de librería de Bernard Quaritch.1 El primero, Lesbare und lesenswerthe Bemerkungen über das Land Ukkbar in Klein-Asien, data de 1641 y es obra de Johannes Valentinus Andreä. El hecho es significativo; un par de años después, di con ese nombre en las inesperadas páginas de De Quincey (Writings, decimotercero volumen) y supe que era el de un teólogo alemán que a principios del siglo XVII describió la imaginaria comunidad de la Rosa-Cruz -que otros luego fundaron, a imitación de lo prefigurado por él.
Esa noche visitamos la Biblioteca Nacional. En vano fatigamos atlas, catálogos, anuarios de sociedades geográficas, memorias de viajeros e historiadores: nadie había estado nunca en Uqbar. El índice general de la enciclopedia de Bioy tampoco registraba ese nombre. Al día siguiente, Carlos Mastronardi (a quien yo había referido el asunto) advirtió en una librería de Corrientes y Talcahuano los negros y dorados lomos de la Anglo-American Cyclopaedía... Entró e interrogó el volumen XXVI. Naturalmente, no dio con el menor indicio de Uqbar.
II
Algún recuerdo limitado y menguante de Herbert Ashe, ingeniero de los ferrocarriles del Sur, persiste en el hotel de Adrogué, entre las efusivas madreselvas y en el fondo ilusorio de los espejos. En vida padeció de irrealidad, como tantos ingleses; muerto, no es siquiera el fantasma que ya era entonces. Era alto y desganado y su cansada barba rectangular había sido roja. Entiendo que era viudo, sin hijos. Cada tantos años iba a Inglaterra: a visitar (juzgo por unas fotografías que nos mostró) un reloj de sol y unos robles. Mi padre había estrechado con él (el verbo es excesivo) una de esas amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo. Solían ejercer un intercambio de libros y de periódicos; solían batirse al ajedrez, taciturnamente... Lo recuerdo en el corredor del hotel, con un libro de matemáticas en la mano, mirando a veces los colores irrecuperables del cielo. Una tarde, hablamos del sistema duodecimal de numeración (en el que doce se escribe 10). Ashe dijo que precisamente estaba trasladando no sé qué tablas duodecimales a sexagesimales (en las que sesenta se escribe 10). Agregó que ese trabajo le había sido encargado por un noruego: en Rio Grande do Sul. Ocho años que lo conocíamos y no había mencionado nunca su estadía en esa región... Hablamos de vida pastoril, de capangas, de la etimología brasilera de la palabra gaucho (que algunos viejos orientales todavía pronuncian gaúcho) y nada más se dijo -Dios me perdone- de funciones duodecimales. En setiembre de 1937 (no estábamos nosotros en el hotel) Herbert Ashe murió de la rotura de un aneurisma. Días antes, había recibido del Brasil un paquete sellado y certificado. Era un libro en octavo mayor. Ashe lo dejó en el bar, donde -meses después- lo encontré. Me puse a hojearlo y sentí un vértigo asombrado y ligero que no describiré, porque ésta no es la historia de mis emociones sino de Uqbar y Tlön y Orbis Tertius. En una noche del Islam que se llama la Noche de las Noches se abren de par en par las secretas puertas del cielo y es más dulce el agua en los cántaros; si esas puertas se abrieran, no sentiría lo que en esa tarde sentí. El libro estaba redactado en inglés y lo integraban 1001 páginas. En el amarillo lomo de cuero leí estas curiosas palabras que la falsa carátula repetía: A First Encyclopaedia of Tlön. vol. XI. Hlaer to Jangr. No había indicación de fecha ni de lugar. En la primera página y en una hoja de papel de seda que cubría una de las láminas en colores había estampado un óvalo azul con esta inscripción:Orbis Tertius. Hacía dos años que yo había descubierto en un tomo de cierta enciclopedia práctica una somera descripción de un falso país; ahora me deparaba el azar algo más precioso y más arduo. Ahora tenía en las manos un vasto fragmento metódico de la historia total de un planeta desconocido, con sus arquitecturas y sus barajas, con el pavor de sus mitologías y el rumor de sus lenguas, con sus emperadores y sus mares, con sus minerales y sus pájaros y sus peces, con su álgebra y su fuego, con su controversia teológica y metafísica. Todo ello articulado, coherente, sin visible propósito doctrinal o tono paródico.
En el "onceno tomo" de que hablo hay alusiones a tomos ulteriores y precedentes. Néstor Ibarra, en un artículo ya clásico de la N. R. F., ha negado que existen esos aláteres; Ezequiel Martínez Estrada y Drieu La Rochelle han refutado, quizá victoriosamente, esa duda. El hecho es que hasta ahora las pesquisas más diligentes han sido estériles. En vano hemos desordenado las bibliotecas de las dos Américas y de Europa. Alfonso Reyes, harto de esas fatigas subalternas de índole policial, propone que entre todos acometamos la obra de reconstruir los muchos y macizos tomos que faltan: ex ungue leonem. Calcula, entre veras y burlas, que una generación de tlönistas puede bastar. Ese arriesgado cómputo nos retrae al problema fundamental: ¿Quiénes inventaron a Tlön? El plural es inevitable, porque la hipótesis de un solo inventor -de un infinito Leibniz obrando en la tiniebla y en la modestia- ha sido descartada unánimemente. Se conjetura que este brave new world es obra de una sociedad secreta de astrónomos, de biólogos, de ingenieros, de metafísicos, de poetas, de químicos, de algebristas, de moralistas, de pintores, de geómetras... dirigidos por un oscuro hombre de genio. Abundan individuos que dominan esas disciplinas diversas, pero no los capaces de invención y menos los capaces de subordinar la invención a un riguroso plan sistemático. Ese plan es tan vasto que la contribución de cada escritor es infinitesimal. Al principio se creyó que Tlön era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación; ahora se sabe que es un cosmos y las íntimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera en modo provisional. Básteme recordar que las contradicciones aparentes del Onceno Tomo son la piedra fundamental de la prueba de que existen los otros: tan lúcido y tan justo es el orden que se ha observado en él. Las revistas populares han divulgado, con perdonable exceso, la zoología y la topografía de Tlön; yo pienso que sus tigres transparentes y sus torres de sangre no merecen, tal vez, la continua atención de todos los hombres. Yo me atrevo a pedir unos minutos para su concepto del universo.
Hume notó para siempre que los argumentos de Berkeley no admiten la menor réplica y no causan la menor convicción. Ese dictamen es del todo verídico en su aplicación a la tierra; del todo falso en Tlön. Las naciones de ese planeta son -congénitamente- idealistas. Su lenguaje y las derivaciones de su lenguaje -la religión, las letras, la metafísica- presuponen el idealismo. El mundo para ellos no es un concurso de objetos en el espacio; es una serie heterogénea de actos independientes. Es sucesivo, temporal, no espacial. No hay sustantivos en la conjetural Ursprache de Tlön, de la que proceden los idiomas "actuales" y los dialectos: hay verbos impersonales, calificados por sufijos (o prefijos) monosilábicos de valor adverbial. Por ejemplo: no hay palabra que corresponda a la palabra luna, pero hay un verbo que sería en español lunecer o lunar. Surgió la luna sobre el río se dice hlör u fang axaxaxas mlö o sea en su orden: hacia arriba (upward) detrás duradero-fluir luneció. (Xul Solar traduce con brevedad: upa tras perfluyue lunó. Upward, behind the onstreaming it mooned.
Lo anterior se refiere a los idiomas del hemisferio austral. En los del hemisferio boreal (de cuya Ursprache hay muy pocos datos en el Onceno Tomo) la célula primordial no es el verbo, sino el adjetivo monosilábico. El sustantivo se forma por acumulación de adjetivos. No se dice luna: se dice aéreo-claro sobre oscuro-redondo o anaranjado-tenue-de1 cieloo cualquier otra agregación. En el caso elegido la masa de adjetivos corresponde a un objeto real; el hecho es puramente fortuito. En la literatura de este hemisferio (como en el mundo subsistente de Meinong) abundan los objetos ideales, convocados y disueltos en un momento, según las necesidades poéticas. Los determina, a veces, la mera simultaneidad. Hay objetos compuestos de dos términos, uno de carácter visual y otro auditivo: el color del naciente y el remoto grito de un pájaro. Los hay de muchos: el sol y el agua contra el pecho del nadador, el vago rosa trémulo que se ve con los ojos cerrados, la sensación de quien se deja llevar por un río y también por el sueño. Esos objetos de segundo grado pueden combinarse con otros; el proceso, mediante ciertas abreviaturas, es prácticamente infinito. Hay poemas famosos compuestos de una sola enorme palabra. Esta palabra integra un objeto poético creado por el autor. El hecho de que nadie crea en la realidad de los sustantivos hace, paradójicamente, que sea interminable su número. Los idiomas del hemisferio boreal de Tlön poseen todos los nombres de las lenguas indoeuropeas y otros muchos más.
No es exagerado afirmar que la cultura clásica de Tlön comprende una sola disciplina: la psicología. Las otras están subordinadas a ella. He dicho que los hombres de ese planeta conciben el universo como una serie de procesos mentales, que no se desenvuelven en el espacio sino de modo sucesivo en el tiempo. Spinoza atribuye a su inagotable divinidad los atributos de la extensión y del pensamiento; nadie comprendería en Tlön la yuxtaposición del primero (que sólo es típico de ciertos estados) y del segundo -que es un sinónimo perfecto del cosmos-. Dicho sea con otras palabras: no conciben que lo espacial perdure en el tiempo. La percepción de una humareda en el horizonte y después del campo incendiado y después del cigarro a medio apagar que produjo la quemazón es considerada un ejemplo de asociación de ideas.
Este monismo o idealismo total invalida la ciencia. Explicar (o juzgar) un hecho es unirlo a otro; esa vinculación, en Tlön, es un estado posterior del sujeto, que no puede afectar o iluminar el estado anterior. Todo estado mental es irreductible: el mero hecho de nombrarlo -id est, de clasificarlo- importa un falseo. De ello cabría deducir que no hay ciencias en Tlön -ni siquiera razonamientos. La paradójica verdad es que existen, en casi innumerable número. Con las filosofías acontece lo que acontece con los sustantivos en el hemisferio boreal. El hecho de que toda filosofía sea de antemano un juego dialéctico, unaPhilosophie des Als Ob, ha contribuido a multiplicarlas. Abundan los sistemas increíbles, pero de arquitectura agradable o de tipo sensacional. Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que la metafísica es una rama de la literatura fantástica. Saben que un sistema no es otra cosa que la subordinación de todos los aspectos del universo a uno cualquiera de ellos. Hasta la frase "todos los aspectos" es rechazable, porque supone la imposible adición del instante presente y de los pretéritos. Tampoco es lícito el plural "los pretéritos", porque supone otra operación imposible... Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente.2 Otra escuela declara que ha transcurrido yatodo el tiempo y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso irrecuperable. Otra, que la historia del universo -y en ellas nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas- es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio. Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres.
Entre las doctrinas de Tlön, ninguna ha merecido tanto escándalo como el materialismo. Algunos pensadores lo han formulado, con menos claridad que fervor, como quien adelanta una paradoja. Para facilitar el entendimiento de esa tesis inconcebible, un heresiarca del undécimo siglo3 ideó el sofisma de las nueve monedas de cobre, cuyo renombre escandaloso equivale en Tlön al de las aporías eleáticas. De ese "razonamiento especioso" hay muchas versiones, que varían el número de monedas y el número de hallazgos; he aquí la más común:
El martes, X atraviesa un camino desierto y pierde nueve monedas de cobre. El jueves, Y encuentra en el camino cuatro monedas, algo herrumbradas por la lluvia del miércoles. El viernes, Z descubre tres monedas en el camino. El viernes de mañana, X encuentra dos monedas en el corredor de su casa. El heresiarca quería deducir de esa historia la realidad -id est la continuidad- de las nueve monedas recuperadas. Es absurdo (afirmaba) imaginar que cuatro de las monedas no han existido entre el martes y el jueves, tres entre e1 martes y la tarde del viernes, dos entre el martes y la madrugada del viernes. Es lógico pensar que han existido -siquiera de algún modo secreto, de comprensión vedada a los hombres- en todos los momentos de esos tres plazos.
El lenguaje de Tlön se resistía a formular esa paradoja; los más no la entendieron. Los defensores del sentido común se limitaron, al principio, a negar la veracidad de la anécdota. Repitieron que era una falacia verbal, basada en el empleo temerario de dos voces neológicas, no autorizadas por el uso y ajenas a todo pensamiento severo: los verbosencontrar y perder, que comportan una petición de principio, porque presuponen la identidad de las nueve primeras monedas y de las últimas. Recordaron que todo sustantivo (hombre, moneda, jueves, miércoles, lluvia) sólo tiene un valor metafórico. Denunciaron la pérfida circunstancia algo herrumbradas por la lluvia del miércoles, que presupone lo que se trata de demostrar: la persistencia de las cuatro monedas, entre el jueves y el martes. Explicaron que una cosa es igualdad y otra identidad y formularon una especie dereductio ad absurdum, o sea el caso hipotético de nueve hombres que en nueve sucesivas noches padecen un vivo dolor. ¿No sería ridículo -interrogaron- pretender que ese dolor es el mismo?4 Dijeron que al heresiarca no lo movía sino el blasfematorio propósito de atribuir la divina categoría de ser a unas simples monedas y que a veces negaba la pluralidad y otras no. Argumentaron: si la igualdad comporta la identidad, habría que admitir asimismo que las nueve monedas son una sola.
Increíblemente, esas refutaciones no resultaron definitivas. A los cien años de enunciado el problema, un pensador no menos brillante que el heresiarca pero de tradición ortodoxa, formuló una hipótesis muy audaz. Esa conjetura feliz afirma que hay un solo sujeto, que ese sujeto indivisible es cada uno de los seres del universo y que éstos son los órganos y máscaras de la divinidad. X es Y y es Z. Z descubre tres monedas porque recuerda que se le perdieron a X; X encuentra dos en el corredor porque recuerda que han sido recuperadas las otras... El Onceno Tomo deja entender que tres razones capitales determinaron la victoria total de ese panteísmo idealista. La primera, el repudio del solipsismo; la segunda, la posibilidad de conservar la base psicológica de las ciencias; la tercera, la posibilidad de conservar el culto de los dioses. Schopenhauer (el apasionado y lúcido Schopenhauer) formula una doctrina muy parecida en el primer volumen deParerga und Paralipomena.
La geometría de Tlön comprende dos disciplinas algo distintas: la visual y la táctil. La última corresponde a la nuestra y la subordinan a la primera. La base de la geometría visual es la superficie, no el punto. Esta geometría desconoce las paralelas y declara que el hombre que se desplaza modifica las formas que lo circundan. La base de su aritmética es la noción de números indefinidos. Acentúan la importancia de los conceptos de mayor y menor, que nuestros matemáticos simbolizan por > y por <, Afirman que la operación de contar modifica las cantidades y las convierte de indefinidas en definidas. El hecho de que varios individuos que cuentan una misma cantidad logran un resultado igual, es para los psicólogos un ejemplo de asociación de ideas o de buen ejercicio de la memoria. Ya sabemos que en Tlön el sujeto del conocimiento es uno y eterno.
En los hábitos literarios también es todopoderosa la idea de un sujeto único. Es raro que los libros estén firmados. No existe el concepto del plagio: se ha establecido que todas las obras son obra de un solo autor, que es intemporal y es anónimo. La crítica suele inventar autores: elige dos obras disímiles -el Tao Te King y las 1001 Noches, digamos-, las atribuye a un mismo escritor y luego determina con probidad la psicología de ese interesante homme de lettres...
También son distintos los libros. Los de ficción abarcan un solo argumento, con todas las permutaciones imaginables. Los de naturaleza filosófica invariablemente contienen la tesis y la antítesis, el riguroso pro y el contra de una doctrina. Un libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto.
Siglos y siglos de idealismo no han dejado de influir en la realidad. No es infrecuente, en las regiones más antiguas de Tlön, la duplicación de objetos perdidos. Dos personas buscan un lápiz; la primera lo encuentra y no dice nada; la segunda encuentra un segundo lápiz no menos real, pero más ajustado a su expectativa. Esos objetos secundarios se llaman hrönir y son, aunque de forma desairada, un poco más largos. Hasta hace poco loshrönir fueron hijos casuales de la distracción y el olvido. Parece mentira que su metódica producción cuente apenas cien años, pero así lo declara el Onceno Tomo. Los primeros intentos fueron estériles. El modus operandí, sin embargo, merece recordación. El director de una de las cárceles del estado comunicó a los presos que en el antiguo lecho de un río había ciertos sepulcros y prometió la libertad a quienes trajeran un hallazgo importante. Durante los meses que precedieron a la excavación les mostraron láminas fotográficas de lo que iban a hallar. Ese primer intento probó que la esperanza y la avidez pueden inhibir; una semana de trabajo con la pala y el pico no logró exhumar otro hrön que una rueda herrumbrada, de fecha posterior al experimento. Éste se mantuvo secreto y se repitió después en cuatro colegios. En tres fue casi total el fracaso; en el cuarto (cuyo director murió casualmente durante las primeras excavaciones) los discípulos exhumaron -o produjeron- una máscara de oro, una espada arcaica, dos o tres ánforas de barro y el verdinoso y mutilado torso de un rey con una inscripción en el pecho que no se ha logrado aún descifrar. Así se descubrió la improcedencia de testigos que conocieran la naturaleza experimental de la busca... Las investigaciones en masa producen objetos contradictorios; ahora se prefiere los trabajos individuales y casi improvisados. La metódica elaboración dehrönir (dice el Onceno Tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil que el porvenir. Hecho curioso: los hrönir de segundo y de tercer grado -los hrönirderivados de otro hrön, los hrönir derivados del hrön de un hrön- exageran las aberraciones del inicial; los de quinto son casi uniformes; los de noveno se confunden con los de segundo; en los de undécimo hay una pureza de líneas que los originales no tienen. El proceso es periódico: el hrön de duodécimo grado ya empieza a decaer. Más extraño y más puro que todo hrön es a veces el ur: la cosa producida por sugestión, el objeto educido por la esperanza. La gran máscara de oro que he mencionado es un ilustre ejemplo.
Las cosas se duplican en Tlön; propenden asimismo a borrarse y a perder los detalles cuando los olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió de vista a su muerte. A veces unos pájaros, un caballo, han salvado las ruinas de un anfiteatro.
Salto Oriental, 1940.
Posdata de 1947. Reproduzco el artículo anterior tal como apareció en la Antología de la literatura fantástica, 1940, sin otra escisión que algunas metáforas y que una especie de resumen burlón que ahora resulta frívolo. Han ocurrido tantas cosas desde esa fecha... Me limitaré a recordarlas.
En marzo de 1941 se descubrió una carta manuscrita de Gunnar Erfjord en un libro de Hinton que había sido de Herbert Ashe. El sobre tenía el sello postal de Ouro Preto, la carta elucidaba enteramente el misterio de Tlön. Su texto corrobora las hipótesis de Martínez Estrada. A principios del siglo XVII, en una noche de Lucerna o de Londres, empezó la espléndida historia. Una sociedad secreta y benévola (que entre sus afilados tuvo a Dalgarno y después a George Berkeley) surgió para inventar un país. En el vago programa inicial figuraban los "estudios herméticos", la filantropía y la cábala. De esa primera época data el curioso libro de Andreä. Al cabo de unos años de conciliábulos y de síntesis prematuras comprendieron que una generación no bastaba para articular un país. Resolvieron que cada uno de los maestros que la integraban eligiera un discípulo para la continuación de la obra. Esa disposición hereditaria prevaleció; después de un hiato de dos siglos la perseguida fraternidad resurge en América. Hacia 1824, en Memphis (Tennessee) uno de los afiliados conversa con el ascético millonario Ezra Buckley. Éste lo deja hablar con algún desdén -y se ríe de la modestia del proyecto. Le dice que en América es absurdo inventar un país y le propone la invención de un planeta. A esa gigantesca idea añade otra, hija de su nihilismo:5 la de guardar en el silencio la empresa enorme. Circulaban entonces los veinte tomos de la Encyclopaedia Britannica; Buckley sugiere una enciclopedia metódica del planeta ilusorio. Les dejará sus cordilleras auríferas, sus ríos navegables, sus praderas holladas por el toro y por el bisonte, sus negros, sus prostíbulos y sus dólares, bajo una condición: "La obra no pactará con el impostor Jesucristo." Buckley descree de Dios, pero quiere demostrar al Dios no existente que los hombres mortales son capaces de concebir un mundo. Buckley es envenenado en Baton Rouge en 1828; en 1914 la sociedad remite a sus colaboradores, que son trescientos, el volumen final de la Primera Enciclopedia de Tlön. La edición es secreta: los cuarenta volúmenes que comprende (la obra más vasta que han acometido los hombres) serían la base de otra más minuciosa, redactada no ya en inglés, sino en alguna de las lenguas de Tlön. Esa revisión de un mundo ilusorio se llama provisoriamente Orbis Tertius y uno de sus modestos demiurgos fue Herbert Ashe, no sé si como agente de Gunnar Erfjord o como afiliado. Su recepción de un ejemplar del Onceno Tomo parece favorecer lo segundo. Pero ¿y los otros? Hacia 1942 arreciaron los hechos. Recuerdo con singular nitidez uno de los primeros y me parece que algo sentí de su carácter premonitorio. Ocurrió en un departamento de la calle Laprida, frente a un claro y alto balcón que miraba el ocaso. La princesa de Faucigny Lucinge había recibido de Poitiers su vajilla de plata. Del vasto fondo de un cajón rubricado de sellos internacionales iban saliendo finas cosas inmóviles: platería de Utrecht y de París con dura fauna heráldica, un samovar. Entre ellas -con un perceptible y tenue temblor de pájaro dormido- latía misteriosamente una brújula. La princesa no la reconoció. La aguja azul anhelaba el norte magnético; la caja de metal era cóncava; las letras de la esfera correspondían a uno de los alfabetos de Tlön. Tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real. Un azar que me inquieta hizo que yo también fuera testigo de la segunda. Ocurrió unos meses después, en la pulpería de un brasilero, en la Cuchilla Negra. Amorim y yo regresábamos de Sant'Anna. Una creciente del río Tacuarembó nos obligó a probar (y a sobrellevar) esa rudimentaria hospitalidad. El pulpero nos acomodó unos catres crujientes en una pieza grande, entorpecida de barriles y cueros. Nos acostamos, pero no nos dejó dormir hasta el alba la borrachera de un vecino invisible, que alternaba denuestos inextricables con rachas de milongas -más bien con rachas de una sola milonga. Como es de suponer, atribuimos a la fogosa caña del patrón ese griterío insistente... A la madrugada, el hombre estaba muerto en el corredor. La aspereza de la voz nos había engañado: era un muchacho joven. En el delirio se le habían caído del tirador unas cuantas monedas y un cono de metal reluciente, del diámetro de un dado. En vano un chico trató de recoger ese cono. Un hombre apenas acertó a levantarlo. Yo lo tuve en la palma de la mano algunos minutos: recuerdo que su peso era intolerable y que después de retirado el cono, la opresión perduró. También recuerdo el círculo preciso que me grabó en la carne. Esa evidencia de un objeto muy chico y a la vez pesadísimo dejaba una impresión desagradable de asco y de miedo. Un paisano propuso que lo tiraran al río correntoso. Amorim lo adquirió mediante unos pesos. Nadie sabía nada del muerto, salvo "que venía de la frontera". Esos conos pequeños y muy pesados (hechos de un metal que no es de este mundo) son imagen de la divinidad, en ciertas religiones de Tlön.
Aquí doy término a la parte personal de mi narración. Lo demás está en la memoria (cuando no en la esperanza o en el temor) de todos mis lectores. Básteme recordar o mencionar los hechos subsiguientes, con una mera brevedad de palabras que el cóncavo recuerdo general enriquecerá o ampliará. Hacia 1944 un investigador del diario The American (de Nashville, Tennessee) exhumó en una biblioteca de Memphis los cuarenta volúmenes de la Primera Enciclopedia de Tlön. Hasta el día de hoy se discute si ese descubrimiento fue casual o si lo consintieron los directores del todavía nebuloso Orbís Tertius. Es verosímil lo segundo. Algunos rasgos increíbles del Onceno Tomo (verbigracia, la multiplicación de los hrönir) han sido eliminados o atenuados en el ejemplar de Memphis; es razonable imaginar que esas tachaduras obedecen al plan de exhibir un mundo que no sea demasiado incompatible con el mundo real. La diseminación de objetos de Tlön en diversos países complementaría ese plan...6 El hecho es que la prensa internacional voceó infinitamente el "hallazgo". Manuales, antologías, resúmenes, versiones literales, reimpresiones autorizadas y reimpresiones piráticas de la Obra Mayor de los Hombres abarrotaron y siguen abarrotando la tierra. Casi inmediatamente, la realidad cedió en más de un punto. Lo cierto es que anhelaba ceder. Hace diez años bastaba cualquier simetría con apariencia de orden -el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo- para embelesar a los hombres. ¿Cómo no someterse a Tlön, a la minuciosa y vasta evidencia de un planeta ordenado? Inútil responder que la realidad también está ordenada. Quizá lo esté, pero de acuerdo a leyes divinas -traduzco: a leyes inhumanas- que no acabamos nunca de percibir. Tlön será un laberinto, pero es un laberinto urdido por hombres, un laberinto destinado a que lo descifren los hombres.
El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural), "idioma primitivo" de Tlön; ya la enseñanza de su historia armoniosa (y llena de episodios conmovedores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre -ni siquiera que es falso. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar... Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue. Si nuestras previsiones no erran, de aquí a cien años alguien descubrirá los cien tomos de la Segunda Enciclopedia de Tlön.
Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El mundo será Tlön. Yo no hago caso, yo sigo revisando en los quietos días del hotel de Adrogué una indecisa traducción quevediana (que no pienso dar a la imprenta) del Urn Burial de Browne.

1 Haslam ha publicado también A General History of Labyrinths.
2 Russell. (The Analisis of Mind, 1921, página 159) supone que el planeta ha sido creado hace pocos minutos, provisto de una humanidad que "recuerda" un pasado ilusorio.
3 Siglo, de acuerdo con el sistema duodecimal, significa un período de ciento cuarenta y cuatro años.
4 En el día de hoy, una de las iglesias de Tlón sostiene platónicamente que tal dolor, que tal matiz verdoso del amarillo, que tal temperatura, que tal sonido, son la única realidad. Todos los hombres, en el veniginoso instante del coito, son el mismo hombre. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare, son William Shakespeare.
5 Buckley era librepensador, fatalista y defensor de la esclavitud.
6 Queda, naturalmente, el problema de la matesia de algunos objetos.




martes, 7 de mayo de 2013

Luis de Góngora-Fábula de Polifemo y Galatea



 
       Os dejo unos fragmentos de la Fábula de Polifemo y Galatea, están sacados de este magnífico blog que os recomiendo.

Argumento de la obra:

La Fábula de Polifemo y Galatea consta de unos 500 versos repartidos en 63 octavas y recrea un mito relatado enLas metamorfosis del poeta latino Ovidio (poema del siglo I). El pastor Polifemo, que es un cíclope, ama a Galatea, una hermosa ninfa del mar, pero ella no le corresponde. Un día, Galatea conoce a Acis y se siente atraída de inmediato por él. Los dos jóvenes se entregan al amor escondidos tras unas hiedras, pero Polifemo los descubre por azar y reacciona airadamente. Aplasta a Acis con una roca, pero las divinidades marinas, que habían sido aclamadas, transforman la sangre del pastor en agua fluyente que llega hasta el mar. Allí, Doris (diosa del mar y madre de Galatea) lo acoge como nueva divinidad: el dios del río.

La gruta de Polifemo (octavas IV-VI)

Tras dedicarle su poema al conde de Niebla (octavas I-III), Góngora describe el escenario de su historia: un lugar de la costa de Sicilia, isla cuya actividad volcánica se vincula con dos figuras mitológicas: el dios Vulcano y el gigante Tifeo (octava IV). En concreto, Polifemo vive en una oscura gruta rodeada de árboles y poblada de aves nocturnas, donde alberga asimismo a su multitudinario rebaño de cabras (octavas V-VI).


IV
Donde espumoso el mar sicilïano
el pie argenta de plata al Lilibeo 1
(bóveda o de las fraguas de Vulcano,
o tumba de los huesos de Tifeo),
pálidas señas cenizoso un llano
-cuando no del sacrílego deseo del
duro oficio da. Allí una alta roca
mordaza es a una gruta de su boca.

Notas:

1. La metáfora se inspira en la acción de abrillantar los zapatos de una persona mientras los lleva puestos.
Reordenación de la estrofa:
Donde el mar siciliano, espumoso, argenta de plata el pie al Lilibeo (bóveda de las fraguas de Vulcano o tumba de los huesos de Tifeo), un llano da, cenizoso, pálidas señas del duro oficio, cuando no del sacrílego deseo. Allí una alta roca es mordaza de su boca a una gruta.
Explicación:
En el extremo occidental de la isla de Sicilia hay un promontorio llamado Lilibeo. Más hacia el este se alza el Etna. Hay varias leyendas mitológicas que pretenden explicar la actividad volcánica del Etna. Según una de ellas, el volcán era la chimenea de la fragua de Vulcano, situada bajo la isla. Vulcano forjaba en su fragua los rayos que lanzaba Júpiter durante las tormentas. Según otra leyenda, antes de que el hombre poblara la Tierra ésta la habitaban por los gigantes, que trataron de escalar el monte Olimpo, la morada de los dioses, para dominarlo también, pero fueron aniquilados. Uno de ellos, Tifeo, fue sepultado vivo por una gran roca que le lanzó Júpiter, roca que se convirtió en la isla de Sicilia y el Etna era el respiradero por donde el gigante exhalaba su aliento. Así pues, las erupciones del Etna eran los escupitajos de fuego que lanzaba el gigante de pura rabia.
El llano, con sus cenizas, da muestras de la actividad del Etna, es decir, señas del duro oficio (el oficio de herrero de Vulcano) o del sacrílego deseo (que tuvieron Tifeo y los demás gigantes de invadir el Olimpo). Pálidas puede entenderse como débiles (pálidas señas = débiles indicios) o bien como lúgubres, pues en la literatura latina es habitual calificar a la muerte como pálida. Así, pálidas señas = señales de muerte. Los últimos versos significan que una roca hace de mordaza a la boca de una gruta (es decir, la cierra).

V
Guarnición tosca de este escollo duro
troncos robustos son, a cuya greña 2
menos luz debe, menos aire puro
la caverna profunda, que a la peña;
caliginoso lecho, el seno obscuro
ser de la negra noche nos lo enseña
infame turba de nocturnas aves 3,
gimiendo tristes y volando graves.

Notas:
2 Greña aquí representa la copa de los árboles, que es densa y está alborotada, es decir, que los árboles tienen un ramaje espeso y revuelto.
3 La infame turba de aves nocturnas es la horrible bandada de aves que demuestran lo tenebrosa que es la cueva a través de sus gemidos y de su vuelo.

Reordenación de la estrofa:
[Unos] troncos robustos son [una] tosca guarnición de este escollo duro, a cuya greña la caverna profunda debe menos luz, menos aire puro que a la peña. [Una] infame turba de aves nocturnas nos enseña el seno obscuro, lecho caliginoso, ser de la negra noche.
Explicación:
La caverna debe menos luz a la greña que a la peña. Equivalentemente: la greña da menos luz a la caverna que la peña. Decir "dar menos luz" en lugar de "quitar más luz" es un ejemplo de lítote, o atenuación, como cuando decimos "no es tonto", en lugar de "es muy listo". Por otra parte, afirmar que los árboles quitan más luz a la cueva que la roca es una hipérbole, o exageración, con la que quiere expresarse lo frondosos que eran los árboles.

VI
De este, pues, formidable de la tierra
bostezo 4, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío
y redil 5 espacioso donde encierra
cuanto las cumbres ásperas cabrío,
de los montes esconde: copia bella
que un silbo junta y un peñasco sella.

Notas:
4 La entrada de la cueva parece la boca de una persona cuando bosteza.
5 redil: lugar en que se recoge el ganado.


Reordenación de la estrofa:
El melancólico vacío de este, pues, bostezo formidable de la tierra es a Polifemo, horror de aquella sierra, choza bárbara, albergue umbrío y redil espacioso donde encierra cuanto cabrío esconde las cumbres ásperas de los montes: copia bella que un silbo junta y un peñasco sella.
Explicación:
Cabrío es ganado cabrío. El ganado de Polifemo es tanto que esconde (oculta, cubre completamente) las cumbres de los montes. "Copia bella" ha de entenderse como bello número, un gran número. Los pastores guían a las cabras con silbidos. En cuanto Polifemo silba, sus cabras se reúnen y entran en su cueva, que después el cíclope cierra con la roca.

Retrato de Polifemo (octavas VII-XII)

Góngora retrata a Polifemo, gigante provisto de un solo ojo, que usa un pino a modo de bastón (octava VII). Nos recuerda que Polifemo es hijo de Neptuno, el dios del mar, aunque omite que su madre es la ninfa Toosa. El cíclope es equiparado con elementos de la naturaleza: su cuerpo es un monte, su cabello es un río y su barba es un torrente impetuoso (octava VIII). Polifemo lleva un pellico -zamarra- confeccionado con la piel de las fieras que caza (octava IX) y un zurrón lleno de frutas (octavas X-XI), y toca una enorme zampoña -instrumento rústico a modo de flauta- fabricada con cien cañas enormes, cuya horrenda música desconcierta a los animales del bosque y alborota las aguas del mar (octava XII).

VII
Un monte era de miembros eminente 6
este que —de Neptuno hijo fiero—
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero;
cíclope a quien el pino más valiente
bastón le obedecía tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado 7.
Notas:

6 Significa que era un monte al que le sobresalían los brazos y las piernas.
7 cayado: Bastón cuyo mango tiene forma de gancho. 

Reordenación de la estrofa:
Era como un eminente monte de miembros humanos este cíclope, feroz hijo del dios Neptuno. En la frente de Polifemo, amplia como un orbe, brilla un solo ojo, que podría casi competir aun con el Sol, nuestro máximo lucero. El más alto y fuerte pino de la montaña lo manejaba como un ligero bastón; y, si se apoyaba en él, cedía al enorme peso, cimbreándose como delgado junco, de tal modo, que, si un día era bastó, al otro ya estaba encorvado como un cayado.
Explicación:
La frente de Polifemo es un orbe al que ilustra (ilumina) de un ojo [= con un ojo, igual que un clavo se clava de/con un martillazo o un vaso se llena de/con agua]. Este único ojo compite en brillo con el Sol. Por eso la frente es un orbe (mundo), porque tiene su propio Sol.
Notemos que en castellano se puede decir "le obedece [siendo] sumiso", pues aquí tenemos lo mismo con un sustantivo: "le obedece [siendo, a modo de] bastón". El pino más valiente sirve de bastón a Polifemo, pero se dobla como un delgado junco ante su grave peso y así, al día siguiente ya no parece un pino recto, sino un cayado curvado para siempre.

VIII
Negro el cabello, imitador undoso
de las oscuras aguas del Leteo,
al viento que lo peina proceloso 8
vuela sin orden, pende 9 sin aseo;
un torrente es su barba, impetuoso
que —adusto hijo de este Pirineo—
su pecho inunda— o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano.
Notas:

8 proceloso: huracanado, tempestuoso.
9 pende: cuelga.

Reordenación de la estrofa:
El cabello negro, imitador undoso de las obscuras aguas del Leteo, vuela sin orden, pende sin aseo al viento que lo peina proceloso; su barba es un torrente impetuoso que - adusto hijo de este Pirineo - inunda su pecho aun surcada de los dedos de su mano o tarde, o mal, o en vano.
Explicación:
En la estrofa anterior se ha dicho que Polifemo es un monte, y ahora su cabello y su barba son descritos como ríos que descienden del monte. El cabello imita al Leteo (uno de los ríos del infierno), cuyas aguas eran negras, y su barba es como un río de lava (adusto en el sentido de ardiente y moreno, undoso en el sentido de con olas y ondulado) que desciende del cíclope, el cual es como un Pirineo (un monte).
El río de su barba inunda su pecho caóticamente, a pesar de que el intenta arreglársela peinándola toscamente con sus dedos, pero lo hace tarde [= pocas veces] o mal [= sin cuidado] o, en cualquier caso, en vano, pues su barba no se deja dominar.

IX
No la Trinacria 10 en sus montañas, fiera
armó de crueldad, calzó de viento,
que redima feroz, salve ligera
su piel manchada de colores ciento:
pellico 11 es ya la que en los bosques era
mortal horror al que con paso lento
los bueyes a su albergue reducía,
pisando la dudosa luz del día.
Notas:

10 Tinacria: Isla de Sicilia.
11 pellico: chaqueta. 


Reordenación de la estrofa:
La Trinacria no armó fiera [alguna] de [suficiente] crueldad o [la] calzó de [tanto] viento que redima feroz [o] salve ligera su piel manchada de cien[to] colores: pellico es ya la [fiera] que en los bosques era horror mortal al que reducía con paso lento los bueyes a su albergue, pisando la dudosa luz del día.
Explicación:
La Tinacria no ha criado un animal lo bastante fiero o ligero como para salvar su piel (salvarse) del cíclope.
Un animal veloz vuela más que corre, así que calzarlo de viento es ponerle viento en los pies, es decir, hacerlo capaz de correr velozmente.
La fiera a la que temía el campesino ahora es una chaqueta. Góngora alude al labrador a través de un rodeo: es el hombre que pisa la luz débil del atardecer mientras recoge con lentitud en su establo a los bueyes con los que ha trabajado durante el día.
La dudosa luz del día es la luz que hace dudar a la vista, la poca luz que queda justo antes del anochecer.



Retrato de Galatea. Octavas XIII-XIV

GalateaPolifemo ama a Galatea, bella ninfa del mar de ojos brillantes, piel blanquísima y mejillas rojizas (13-14). Con sus numerosos encantos, Galatea despierta la envidia de las otras ninfas, el amor de los dioses del mar y la adoración de los hombres de Sicilia (15-22). Sin embargo, no parece dispuesta a corresponder a sus pretendientes.

XIII
Ninfa, de Doris hija, la más bella,
adora, que vio el reino de la espuma.
Galatea es su nombre, y dulce en ella
el terno Venus de sus Gracias suma 12.
Son una y otra luminosa estrella
lucientes ojos de su blanca pluma:
si roca de cristal no es de Neptuno,
pavón de Venus es, cisne de Juno.
Notas:12 terno: trío. Aquí se refiere a las tres Gracias, divinidades que encarnaban la belleza, la alegría y la juventud.

Reordenación de la estrofa:
Adora Polifemo a una ninfa, hija de Doris, y la más bella del reino marino de la espuma. Se llama Galatea, y en ella resume dulcemente Venus los encantos de sus tres Gracias. Son sus ojos dos luminosas estrellas ... y fulguran sobre su piel tan blanca como la pluma del cisne. Reúne Galatea las características del pavón o pavo real (tener ojos en la pluma) y del cisne (la pluma blanca). Y como el pavo real está consagrado a Venus y el cisne a Juno, podemos decir que es un pavón de Venus, o bien cisne de Juno, si ya no queremos llamarla roca cristalina de los mares de Neptuno.
Explicación:
Los ojos de Galatea son como estrellas, y estas dos estrellas son como ojos [= lunares] sobre la blanca pluma que es su piel. En Galatea se confunden las características del cisne y del pavo real: su piel es blanca como las plumas del cisne, pero tiene ojos como las plumas del pavo real. Por ello, es como un pavo real que Venus aceptaría entre sus cisnes (Venus se vincula con el cisne) o como un cisne que Juno aceptaría entre sus pavos reales (Juno se vincula con el pavo real).

XIV
Purpúreas rosas sobre Galatea
la Alba13 entre lilios cándidos deshoja:
duda el Amor cuál más su color sea,
o púrpura nevada, o nieve roja.
De su frente la perla es, eritrea 14,
émula15 vana. El ciego dios se enoja,
y, condenado su esplendor, la deja
pender en oro al nácar de su oreja.

Notas:
13 La Alba o Aurora es la diosa del amanecer (rojizo).
14 eritrea: del mar Rojo (es la perla del mar que hay en ese país; tiene fama por sus perlas blancas).
15 émula: competidora. 

Reordenación de la estrofa:
La Aurora deshoja sobre Galatea sus rayos luminosos que serán rosas rojas como la púrpura, entremezcladas con lirios blancos. Duda el amor y no se determina a decir cuál sea el verdadero color de la ninfa: si púrpura nevada o si roja nieve; tan ligados y matizados están en ella ambos colores. En vano la perla del mar Eritreo quiere competir con la frente de Galatea. El ciego dios del amor (Cupido), se enoja al ver el atrevimiento de la perla, y condenando su esplendor, la relega, engastada en el oro de un zarcillo, a pender de la nacarada oreja de la muchacha.
Explicación:
La piel de Galatea parece hecha de lirios blancos, pero el rubor de sus mejillas hace pensar que la Aurora (o Alba) ha desojado sus rosas sobre esos lirios. El Amor (el dios ciego -porque se le representaba con una venda en los ojos-), se enfada con la perla por intentar competir con Galatea y declarando que el brillo (esplendor) de la perla eritrea es inferior al de la frente de Galatea, castiga a la perla a pender, montada en oro, de la oreja de Galatea, que es comparada con el nácar.




El amor de Acis y Galatea (Octavas 23-42)

Un día, Galatea se queda dormida a la orilla de una fuente, adonde llega el joven Acis para beber agua (23-24). Acis, bellísimo hijo de un fauno, adora a Galatea, y le deja a modo de ofrenda un cestillo con leche, almendras, manteca y miel (25-27). Cuando Galatea despierta, se pregunta de quién será el regalo (28-29) y, justo entonces, Cupido la hiere en el pecho con una de sus flechas de amor (30-31). Galatea queda así enamorada de Acis, a quien encuentra poco después tumbado en la hierba, con los ojos cerrados, así que interpreta que está dormido, cuando en realidad Acis está fingiendo el sueño (32-37). De repente, el joven se levanta e intenta besarle el pie a Galatea, quien se asusta mucho (38). Al poco, sin embargo, la ninfa cede a los requerimientos de Acis, y los dos jóvenes se reclinan bajo una peña rodeada de frondosas hiedras, donde se besan y se entregan al amor (39-42).

La ira de Polifemo (Octavas 43-63)

Está atardeciendo y, mientras Acis y Galatea disfrutan de su amor, Polifemo sube a la cima de un peñasco que domina la playa y empieza a tocar su zampoña (43-44). Al oír la música, Galatea se asusta tanto que piensa en huir, pero acaba permaneciendo junto a Acis (45). Polifemo entona una canción en que llora el desdén de Galatea, siempre inaccesible a sus galanterías (46-58), e interrumpe de pronto su canto para apedrear a unas cabras que están destrozando unas viñas (59). Algunas piedras caen muy cerca de Acis y Galatea, quienes, asustados, corren hacia el mar (60). Al ver a la pareja, Polifemo sufre un brusco ataque de celos y arroja una enorme peña sobre Acis, quien muere aplastado (61-62). Desesperada, Galatea llama a las divinidades marinas, que convierten la sangre y los huesos de Acis en un cristalino arroyo. El agua avanza hacia el mar, donde es recibida por Doris, madre de Galatea, quien nombra a Acis río de Sicilia.

LXII
Con violencia desgajó infinita
la mayor punta de la excelsa16 roca,
que al joven, sobre quien la precipita,
urna es mucha, pirámide no poca.
Con lágrimas la Ninfa solicita
las deidades del mar, que Acis invoca:
concurren todas, y el peñasco duro
la sangre que exprimió, cristal fue puro.

Notas
16 excelsa: alta, elevada. 
Reordenación de la estrofa:
Desgajó con infinita violencia la mayor punta de la roca excelsa, que es mucha urna [y] no poca pirámide al joven sobre quien la precipita. La ninfa solicita con lágrimas las deidades del mar que Acis invoca; concurren todas y la sangre que exprimió el peñasco duro fue cristal puro.
Explicación:
Urna y pirámide son recipientes de cadáveres. La roca es para Acis una enorme urna o pirámide que lo sepulta, o sea, Acis muere aplastado por la roca. Las deidades convierten a Acis en río, de modo que la sangre se convierte en agua (cristal puro).


LXIII
Sus miembros lastimosamente opresos
del escollo 17 fatal fueron apenas,
que los pies de los árboles más gruesos
calzó el líquido aljófar 18 de sus venas.
Corriente plata al fin sus blancos huesos,
lamiendo flores y argentando19 arenas,
a Doris llega que, con llanto pío,
yerno lo saludó, lo aclamó río.

Notas:

17 escollo: roca, piedra.
18 aljófar: rocío, gotas de rocío.
19 argentando: plateando, dando brillo de plata. 

Reordenación de la estrofa:
Apenas sus miembros fueron lastimosamente opresos del escollo fatal, que el líquido aljófar de sus venas calzó los pies de los árboles más gruesos. [Siendo] al fin corriente plata sus blancos huesos, lamiendo flores y argentando arenas [Acis] llega a Doris, que con llanto pío lo saludó [como] yerno, lo aclamó [como] río.
Explicación:
La sangre de Acis se había convertido en perlas líquidas, en nácar líquido. "Acis llega a Doris" significa que el río llega al mar, donde está Doris. Doris lo saluda como yerno (a título póstumo) y lo aclama como a río, es decir, celebra el milagro que lo ha convertido en río, lo felicita por este honor (con llanto devoto, pues lo cierto es que ha muerto).
 El hecho de reconocerlo como un río equivale a convertirlo en dios, porque en la Antigüedad los ríos eran divinidades.






lunes, 6 de mayo de 2013

El Barroco



Arte barroco from JAIMECASTS

Actualizo con una serie de poemas que ejemplifican la disputa literaria entre Góngora y Quevedo.




Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda con tinuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

lunes, 22 de abril de 2013

Texto argumentativo


El texto argumentativo tiene como objetivo expresar opiniones o rebatirlas con el fin de persuadir a un receptor. La finalidad del autor puede ser probar o demostrar una idea (o tesis), refutar la contraria o bien persuadir o disuadir al receptor sobre determinados comportamientos, hechos o ideas.

El texto argumentativo suele organizar el contenido en tres apartados: introducción, desarrollo o cuerpo argumentativo, y conclusión.

La INTRODUCCIÓN suele partir de una breve exposición (llamada “introducción o encuadre”) en la que el argumentador intenta captar la atención del destinatario y despertar en él una actitud favorable. A la introducción le sigue la tesis, que es la idea en torno a la cual se reflexiona. Puede estar constituida por una sola idea o por un conjunto de ellas.

El DESARROLLO. Los elementos que forman el cuerpo argumentativo se denominan pruebas, inferencias o argumentos y sirven para apoyar la tesis o refutarla.

Según la situación comunicativa, se distingue entre :

-ESTRUCTURA MONOLOGADA: La voz de un solo sujeto organiza la totalidad del texto argumentativo. Es el caso del investigador que valora el éxito de un descubrimiento en una conferencia.
-ESTRUCTURA DIALOGADA: El planteamiento, la refutación o la justificación y la conclusión se desarrollan a lo largo de réplicas sucesivas. Es el caso de los debates en los que es fácil que surjan la controversia, la emisión de juicios pasionales, las descalificaciones y las ironías.

La CONCLUSIÓN. Es la parte final y contiene un resumen de lo expuesto (la tesis y los principales argumentos).


Los argumentos.


Su finalidad es apoyar o refutar una tesis determinada. Según su capacidad persuasiva los argumentos son más o menos pertinentes dependiendo de si están relacionados o no con la tesis y la refuezan. También podemos hablar de la validez de los mismos dependiendo si conducen a la conclusión deseada. En caso contrario, son argumentos falaces.

La fuerza argumentativa de los argumentos depende de la facilidad con que se rebaten. Se distinguen argumentos débiles y argumentos sólidos. Si no puede ser rebatido es un argumento irrefutable.

Según su función se puede hablar de Argumentos de apoyo a la tesis propia.;Concesiones o ideas de la tesis contraria que se admiten provisionalmente;Refutaciones o argumentos con los que se rebate total o parcialmente la tesis contraria y Contraargumentos que invalidan los argumentos contrarios a la tesis o las concesiones que el propio autor ha admitido previamente.

La mayoría de los argumento se apoyan en valores, creencias o premisas que se suponen aceptados por el receptor. Se pueden permiten clasificar los argumentos según su contenido en:

A) TÓPICOS

- Argumento de la mayoría: lo mayor es preferible a lo menor.Ejemplo:La película ha tenido más de dos millones de espectadores, así esque debe ser muy buena.

- Argumento de utilidad: se basa en el tópico de que lo útil: Lo útil es preferible a lo que no lo es.Ejemplo: Preocuparse por el calentamiento de la Tierra, nos ayudará a todos.

-Argumento ético: Se basa en el tópico de lo que se considera moral.Ejemplo: Señores ministros y responsables de Europa, es a su solidaridad y a su bondad a las que gritamos por el socorro de África.

-Argumento hedonista: se basa en el tópico del placer "Lo que provoca placer, o la felicidad. Ejemplo:Playa Palmeras: el paraíso en la Tierra.

B)ARGUMENTOS RACIONALES

-Argumento de autoridad o cita de autor de prestigio en el tema. Ejemplo: La OMS dice que hay más de dos millones de personas pobres en Sudáfrica.

-Partir de máximas o refranes.Ejemplo: Lo bueno si breve, dos veces bueno.

-Argumentación causa- efecto: relación de causa- efecto: Para colaborar en esa ONG es necesario saber japonés. Tú no sabes japonés, por lo tanto no puedes colaborar en la ONG.

-Argumentación por el ejemplo:Se citan situaciones que nos sirvan para demostrar la validez de nuestro argumento. Ejemplo: Tanto en el atentado del 11 M como en el de las Torres gemelas los que sufrieron fueron los inocentes.

C)ARGUMENTOS OBJETIVOS

-Datos y estadísticas: dan al argumento un carácter comprobable, de verificación: Según una encuesta....

-Verdades evidentes: Fumar es malo, porque nadie niega que perjudica gravemente la salud.

D)ARGUMENTOS EMOCIONALES

Hacer referencia al crédito que merece el propio emisor. Se basa en la propia experiencia. Por ejemplo:Yo puedo afirmar que la discriminación que padecen las mujeres afganas es angustiosa.
Algunos argumentos son considerados ilegítimos o falacias porque sus razonamientos no son válidos, son manipulaciones del emisor.

FALACIAS

-Falsa generalización: se generaliza algo que es válido en algún caso pero no siempre.EjemploTodos los políticos buscan únicamente su provecho (opinión personal del emisor no válida).

- Selección deliberada de datos: el emisor intenta presentar una selección de datos donde oculta lo que no le interesa. (Publicidad engañosa)

- Autoridad no valida: Según dice mi tía...No es alguien con prestigio.



Ejemplos de argumentos.
1. La pertenencia a un grupo social es motivo suficiente de discriminación. Ese es el sentir que se basa en el miedo debido al bombardeo continuo de los medios de comunicación que hablan de la inseguridad ciudadana. Y este hecho es el que hace la mayoría de la gente rechace a los inmigrantes.
2. Los hijos buscan salir hasta las tantas, beber sin moderación. Ese tipo de actos les hace feliz, se trata del placer de sentirse libres sin que nadie los controle.
3. Lo ético sería que ayudásemos a los inmigrantes a integrarse. ¿Desde cuando una persona es ilegal. Lo ilegal es la situación actual: la pobreza, la discriminación, etc. Eso es lo que hay que corregir. Por eso en nuestra ONG estamos por las personas.
4. Las leyes son inútiles desde el momento que existe un vacío legal que hace que los sinvergüenzas actúen impunemente: como es el caso de Farruquito. Lo útil sería revisar las leyes, pero parece ser que eso no interesa a la sociedad.
5. El efecto invernadero está provocado por el calentamiento de la tierra. Esto es debido a que estamos continuamente desaprovechando los recursos naturales, pero también al modo en que los utilizamos.
6. Como dice el refrán "Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe" Eso es lo que le ha ocurrido al gobierno que tanto h anunciado mejoras económicas, que ahora que las expectativas no se han cumplido, les están acribillando desde todos los sectores sociales.
7) Con la discriminación sexual ocurre lo mismo que con la discriminación racial: en ambos casos estamos atacando a la persona.
8) En el caso de la violencia escolar, quienes la sufren son los chavales en las aulas: Pongamos un ejemplo, ocurrido en Valencia, donde un alumno del instituto puso una denuncia por continuas agresiones.
9. Según los últimos datos extraídos de una organización tan importante como El Instituto de la mujer, la mayoría de las mujeres que sufren agresiones no lo denuncia, hecho que pone en evidencia el terror que sienten.
10. Todo el mundo está de acuerdo con que hay que proteger a los menores, sin embargo....qué hacer en los casos de violencia escolar. Hay existe todo un vacío legal, que impide actuar en muchos casos.
11. Todo el mundo debería tener ese reloj, es un estigma, una marca de estilo inconfundible.
12. Los atentados del 11 dejaron una oleada de protestas mundiales, algo similar ocurre con el atentado del metro de Madrid, y por supuesto, con la mayoría de los atentados de este calibre.

Historia de la fotografía, de la Cámara oscura al teléfono móvil